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08 Sep 2026

Sanar a través del juego: Josefina Vera (TO'24) y el arte de liberar el potencial infantil

Sanar a través del juego: Josefina Vera (TO'24) y el arte de liberar el potencial infantil

Por Tomás Meller Correa

Tras su paso por Medicina, la alumni de la Universidad de los Andes encontró su verdadera vocación en el desarrollo integral de los niños. Hoy impacta vidas en aulas, consultas y hogares, combinando creatividad y conocimiento.

El camino profesional rara vez es una línea recta. Para Josefina Vera, terapeuta ocupacional y alumni de la Universidad de los Andes, su verdadera vocación se reveló mientras estudiaba Medicina en Valdivia. En 2019, en medio de la búsqueda de su propio propósito, comprendió que su camino estaba en una disciplina capaz de unir la ciencia médica con una conexión humana profunda y creativa. Hoy, dedicada al área infantil, reflexiona sobre el poder transformador de su labor, la importancia del juego como motor de cambio y la huella que dejó en ella su formación universitaria.

La creatividad como puente de sanación

Josefina buscaba una profesión que le permitiera desarrollar su lado creativo, pero desde el área de la salud. “Cuando vi trabajar a una terapeuta con niños, me encantó y supe que era lo mío”, recuerda.

Fue así como decidió elegir la Universidad de los Andes para reorientar su vocación. “Tenía muy buenas referencias de que era una Universidad estructurada, responsable y exigente”, señala.

Su decisión de enfocarse en los niños también nació de su fascinación por la infancia. “Me gustan los niños porque son como esponjas, están muy abiertos a crecer”, explica.

Presencia en cada espacio de su desarrollo

La labor de Josefina trasciende la consulta y se despliega en los distintos entornos donde los niños viven y crecen. En el colegio se desempeña como tutora sombra y puente de comunicación; en la consulta privada “Akuarela” continúa su trabajo terapéutico y, además, realiza visitas directamente en los hogares.

“En la mañana hago el acompañamiento escolar y funciono como un puente entre el equipo de psiquiatras, psicólogos, profesores, terapeuta ocupacional tratante y padres”, detalla. “Por la tarde voy a la consulta o hago domicilios, lo que me exige adaptar con creatividad cada estrategia al entorno único de cada niño, sus espacios y sus herramientas”.

Detrás de cada avance existe también un compromiso metodológico y un trabajo cercano con las familias. Para Josefina, su participación resulta fundamental en el proceso: “Yo estoy 45 o 90 minutos a la semana con el niño, pero la verdadera transformación ocurre cuando los padres se involucran, colaboran y se hacen partícipes de las dinámicas en el hogar”.

El sello Uandes: ciencia, corazón y comunidad

Al repasar su trayectoria universitaria, la profesional destaca una formación que, a su juicio, combina la calidad humana del cuerpo docente con el respaldo científico.

“El sello de la Uandes está en cómo nos enseñan a hacer una evaluación rigurosa, combinando lo cualitativo con lo cuantitativo para objetivar los avances”, destaca Vera. “Nos inculcan el trabajo basado en la evidencia y un impulso constante por seguir aprendiendo. De hecho, ya he realizado más de 10 cursos entre capacitaciones, diplomados y certificaciones”.

Más allá de lo académico, también rescata el sentido de comunidad que permanece entre quienes compartieron su formación. “Nuestra generación se caracteriza por apoyarse. Hasta el día de hoy me junto con compañeras a revisar casos, discutir evaluaciones y buscar las mejores perspectivas de abordaje para nuestros niños”, cuenta.

Para Josefina, esa combinación entre conocimiento, creatividad y cercanía es parte fundamental de la manera en que entiende su profesión: una disciplina en la que el juego no es solo diversión, sino un medio para acompañar el desarrollo y enfrentar los desafíos de cada niño.

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