Nicolás Vidal (MAG PED´23): su vocación por la Historia y el propósito de formar nuevas generaciones en la educación pública
Por Tomás Meller Correa
Su pasión por la Historia lo llevó a convertirse en profesor y hoy desarrolla su vocación en la educación pública, donde busca dejar huella en sus estudiantes.
Desde su vocación por la Historia, Nicolás Vidal ha construido una trayectoria dedicada a la enseñanza. Alumni de la Universidad de los Andes, donde estudió Pedagogía en Enseñanza Media de Historia y Geografía y el Magíster en Educación, actualmente se desempeña como profesor y coordinador del Departamento de Historia del Instituto Científico José Maza, en Antofagasta, donde lleva cuatro años trabajando en la educación pública.
Desde pequeño, la Historia ha estado presente en su vida. Su interés por esta disciplina estuvo acompañado por el hábito de la lectura, que cultivó desde su familia.
“Me encanta la historia por un tema de mis padres, mi papá siempre me ha inculcado mucho la lectura, entonces la historia siempre ha estado presente en mi vida”, cuenta.
Ese interés terminó convirtiéndose en una elección profesional. Nicolás estudió Pedagogía en Enseñanza Media de Historia y Geografía en la Universidad de los Andes y, posteriormente, continuó su formación con un Magíster en Educación, con menciones en Gestión y Dirección de Proyecto Educativo.
Con el tiempo, sus objetivos profesionales también comenzaron a proyectarse hacia la gestión educativa.
“Mis expectativas siempre están en llegar en la docencia a dirigir un colegio, a dirigir un proyecto educativo un poco más grande”, señala.
De Santiago a las aulas de Antofagasta
Tras terminar sus estudios, Nicolás comenzó su camino laboral realizando clases particulares y reforzamientos. Luego surgió una oportunidad en Antofagasta, donde fue contactado para incorporarse al Instituto Científico José Maza como profesor y coordinador del Departamento de Historia.
La decisión significó dejar Santiago y comenzar una nueva etapa profesional, lejos de su ciudad de origen.
“Yo la verdad lo dejé todo, lo dejé todo en Santiago y me vine para Antofagasta y la verdad ha llenado mis expectativas al 100%”, relata.
Cuando llegó al norte, lo hizo solo. Cuatro años después, no solo ha consolidado su camino profesional, sino que también ha construido una nueva vida en Antofagasta, donde hoy vive junto a su esposa y sus dos hijos.
Su experiencia en la ciudad también le ha permitido poner a prueba las herramientas adquiridas durante su formación universitaria.
“La verdad ha sido bastante grato darse cuenta de las herramientas que te dan en la Universidad, la formación académica que te dan, la exigencia académica es muy importante”, explica.
Para Nicolás, esa preparación ha sido especialmente relevante en su desempeño profesional.
“En el campo público me siento muy preparado para afrontar tanto las clases como ya en un futuro algún cargo directivo”, afirma.
Una mirada amplia para enseñar Historia
Su experiencia como profesor también le ha permitido dimensionar la importancia de la formación recibida en la Universidad. Para él, enseñar en el aula requiere contar con un conocimiento amplio que permita abordar los contenidos desde distintas perspectivas.
El reconocimiento que permanece
Más allá de las evaluaciones y los resultados académicos, hay una experiencia que Nicolás identifica como una de las más significativas de su trayectoria docente: el agradecimiento de sus estudiantes.
“La experiencia más positiva siempre, pero siempre va a ser el agradecimiento de los niños, siempre”, afirma.
Recuerda especialmente los mensajes que recibe de estudiantes que ya terminaron el colegio y que, posteriormente, llegan a la universidad.
“Profe, me acuerdo cuando nos enseñó esto, profe, gracias por enseñarme esto otro, gracias por ser tan exigente”, cuenta.
Para él, esas palabras representan una de las mayores satisfacciones de la docencia y dan cuenta de la huella que un profesor puede dejar más allá del aula.
Una formación que continúa
El interés de Nicolás por seguir desarrollándose profesionalmente también lo llevó a cursar el Magíster en Educación. Entre lo que más valora de esa experiencia está el nivel académico y la posibilidad de compartir con profesionales que ya contaban con años de experiencia en el ámbito educativo.
“Te nutres de gente con más experiencia y terminas saliendo mucho más preparado”, destaca.
Su trayectoria profesional también ha estado marcada por la decisión de atreverse a tomar oportunidades fuera de su lugar de origen. Por eso, su consejo para otros alumni que reciban propuestas en otras regiones o incluso fuera del país es claro:
“Da igual dónde, si fuera del país, si en otra región, da igual dónde, atrévanse”.
Y agrega: “Salir de la zona de confort es lo mejor que pueden hacer”.
Hoy, su camino apunta a continuar creciendo dentro de la educación y, eventualmente, asumir nuevos desafíos en la gestión de proyectos educativos. Una meta que refleja el propósito que ha marcado su trayectoria: seguir enseñando, formar nuevas generaciones y aportar desde la educación pública.
