Matías Infante (PER'07) co-lidera la fundación "Lo Que De Verdad Importa" en su versión nacional
La iniciativa, impulsada junto a Felipe Sahli (ICOM’02), Macarena Bezanilla y Sara Cerda, busca transmitir valores universales a adolescentes y jóvenes a través de historias reales de superación, resiliencia y propósito.
Motivados por el impacto que la pandemia tuvo en la salud mental de las personas, los alumniuandes Matías Infante y Felipe Sahli, junto a las profesoras Macarena Bezanilla y Sara Cerda, decidieron traer a Chile la Fundación "Lo Que De Verdad Importa". La organización, originada en España hace cerca de dos décadas, busca transmitir valores universales a través de testimonios de personas que han enfrentado desafíos extraordinarios. Desde su llegada al país, la iniciativa ha desarrollado encuentros masivos dirigidos a jóvenes de distintos contextos sociales, reuniendo a miles de asistentes en torno a experiencias de vida inspiradoras.
La historia comenzó durante los años posteriores a la pandemia, cuando los fundadores observaron de cerca las dificultades emocionales que enfrentaban muchos adolescentes producto del encierro y la incertidumbre.
“Nos dimos cuenta de que en pandemia los muchachos adolescentes y preadolescentes lo estaban pasando pésimo. Estaban encerrados y había temas de salud mental”, recuerda Matías Infante.
Fue entonces cuando conocieron la experiencia de "Lo Que De Verdad Importa", fundación nacida en España e inspirada en el legado de Nicholas Fortsmann, un empresario estadounidense que antes de fallecer escribió una serie de reflexiones para su hija sobre aquello que realmente importa en la vida.
“Lo que busca es transmitir valores universales a través de buenas historias. Un poco el lema es que las buenas historias generan mejores personas”, explica.
Un proyecto que comenzó desde cero
Con el convencimiento de que los jóvenes necesitaban espacios de inspiración y reflexión, los cuatro fundadores comenzaron a trabajar para traer la iniciativa a Chile. En sus inicios no contaban con una estructura formal ni acceso a fondos públicos, por lo que el proyecto se desarrolló gracias al compromiso y trabajo voluntario de sus impulsores.
“Partimos muy a pulso los cuatro e hicimos nuestro primer evento el 2023”, cuenta Infante.
Ese primer encuentro se realizó en Espacio Riesco y reunió a cerca de 2.000 jóvenes provenientes de distintos establecimientos educacionales. La mitad de los asistentes correspondía a estudiantes de colegios vulnerables invitados especialmente por la organización.
“Invitamos mil jóvenes de colegios vulnerables y mil de colegios particulares. Los particulares pagan y los vulnerables son invitados”, señala.
La jornada contó con expositores nacionales e internacionales que compartieron experiencias marcadas por la superación personal, la resiliencia y el aprendizaje frente a la adversidad.
Historias que transforman
A lo largo de estos años, la fundación ha reunido a personas cuyas vivencias buscan inspirar a las nuevas generaciones. Sin embargo, para Matías Infante, uno de los aspectos más significativos ha sido el impacto que estas historias generan también en quienes organizan la iniciativa.
“Cada historia que nosotros tenemos arriba del escenario nos impacta a los cuatro. Uno nunca deja de renovarse e impactarse”, afirma.
El periodista destaca además el aporte que cada integrante realiza desde su experiencia profesional. Mientras Macarena Bezanilla lidera los contenidos y la relación con los expositores, Sara Cerda cumple funciones ejecutivas y de vinculación con colegios. Felipe Sahli aporta desde la estrategia y gestión institucional, mientras que Infante lidera las áreas de comunicaciones y marketing.
Un trabajo al servicio de los demás
La fundación funciona gracias al trabajo voluntario de sus fundadores, quienes desarrollan esta labor paralelamente a sus actividades profesionales.
“Esto nosotros lo hacemos aparte de nuestro trabajo, pero aun así le tenemos mucho cariño porque es demostrar que también se puede aportar con un granito de arena y tratar de cambiar un poquito el mundo”, comenta.
En lo personal, Infante destaca especialmente la oportunidad que tuvo este año de asistir junto a su hijo a uno de los encuentros organizados por la fundación.
“Verlo generando impacto en su vida y en su forma de ver las cosas fue para mí una realización personal”, asegura.
El sello de la Universidad de los Andes
Al reflexionar sobre su paso por la Universidad, Infante asegura que uno de los aprendizajes que más ha influido en este proyecto es la importancia de trabajar con compromiso y sentido de trascendencia.
“Creo que lo que más me transmitió la Universidad es el valor de hacer bien las cosas, hacerlas comprometido y con el objetivo de trascender”, afirma.
Una convicción que hoy busca transmitir a miles de jóvenes a través de una fundación cuyo mensaje central es, precisamente, detenerse a reflexionar sobre aquello que realmente importa.
